jueves, 5 de febrero de 2009

CUANDO LAS "MATES" ENTRAN POR LAS MANOS


Publicado en el Periódico de Aragón
04/02/2009 R. L. M.

Las matemáticas hay que hacerlas. Si te las dan hechas, corres el riesgo de perderte en los vericuetos de lo abstracto. Pero si puedes "verlas, tocarlas, construirlas" resulta más sencillo saber por qué dos y dos son cuatro o qué quiere decir eso de máximo común divisor. Es lo que piensa el profesor Pedro Buendía, que considera que el conocimiento de esta asignatura debe transmitirse con los cinco sentidos. "Lo que el aprendiz ve y toca no hace falta explicarlo", apunta.

En su maleta, este profesor murciano --que el próximo viernes ofrece el curso Aprendiendo Matemáticas con las manos en un colegio de Zaragoza-- lleva cuentos infantiles, pelotas, cajas de herramientas, papeles de colores o pajitas de refresco. Sus ejemplos de docencia por los cinco sentidos son numerosos, pero el catálogo está abierto a la aportación individual de cualquier profesional de la Educación, a los que dirige su seminario. "Al hablar de las medidas, es más sencillo que los niños construyan un metro con decímetros de cañitas de refresco. Pueden verlo, pueden tocarlo e incluso aprovecharlo para hacer figuras geométricas. Y para entender que un litro es un decímetro cúbico, pueden construir una caja de cartulina de un decímetro cúbico, impermeabilizarla y llenarla con un litro de agua para comprobar que, aunque parecía lo contrario, sí que cabe", cuenta con entusiasmo el profesor.

Hay muchos más ejemplos. La ecuación del Patito Feo se le ocurrió ante las dudas que provocaba a su hija, cuando tenía cuatro años, ver que una de las ilustraciones del famoso cuento mostraba un nido con cinco huevos y en la siguiente aparecían solo cuatro pollitos. La pequeña desarrugó el ceño cuando, una página más adelante, aparecía el quinto huevo, el del Patito Feo. "Resolvió la ecuación porque su mente equilibró las dos imágenes primeras", señala. El álgebra se convierte así en "un baile de números con letras".

La geometría es un "paisaje de formas" que permite crear el rectángulo humano o el círculo de triángulos de colores. Tocar, ver, oír y, en un momento dado, oler y degustar, como con el postre de frutos secos, otro experimento sencillo para entender por qué el 3 es el máximo común divisor del 6, el 9 y el 12. "Al final, cuando ya se ha conseguido, te puedes comer el postre y terminar con buen sabor de boca".

Pedro Buendía fue tarde al colegio, a los 11 años, porque vivía en las montañas y estudiaba haciendo sus cuentas con aquello que le ofrecía la naturaleza, fueran nubes o árboles. Más tarde, enseñando a adultos, comprendió que había que respetar las múltiples formas en que los mayores hacen cuentas. Así, poco a poco, creó su "taller de la fiesta de los números", para hacer las matemáticas más atractivas y cercanas a los niños. "Se trata de hacerlo divertido, útil, interesante, alternativo y, sobre todo, interactivo", añade. El profesor aprende de los alumnos y de otros profesores, pues es firme partidario del intercambio de conocimientos. Después, se trata de que cada educador llene su maleta de sus propios objetos, aquellos capaces de "agitar el pensamiento de las gentes".

Buendía llega a Zaragoza de la mano de la Fundación Nuevas Claves Educativas, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para solventar las dificultades de aprendizaje y fomentar la estimulación a edades tempranas y la formación permanente. El año pasado, formó a 800 profesionales de la educación y a más de 400 educadores españoles.


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